LE COSTABA DEMASIADO

 

Este Relato es por iniciativa de el  CUENTACUENTOS

 

 

Lo escuché en silencio porque escupir aquella historia parecía costarle demasiado, se notaba que hacía un gran esfuerzo por contarme su visión de los hechos, así que decidí no hacerle ninguna pregunta y dejarle continuar.

Después de mucho vacilar y retorciéndose las manos, prosiguió con su relato.

-No sabe como me costó hacer aquello, yo no estaba preparado para hacerlo, pero no me quedaba más remedio que hacerlo, nadie lo podía hacer por mí. Yo hubiese querido no estar allí, nunca antes había hecho una cosa igual. Mi padre me había contado que él  tuvo que hacerlo varias veces, y me había explicado con todo detalle como lo había hecho y como se había preparado para la ocasión, para que cuando me llegase a mi la hora también estuviese preparado pero con todo y con eso, cuando a él le llegó el momento de hacerlo le costó mucho cumplir con su deber, también me contó lo mal que se sintió luego, que estuvo enfermo durante varias semanas, pero él, al igual que yo, no podía eludir su deber.

Después de toda esta parrafada, el pobre hombre se tapó la cara con las manos y se echó a llorar. Yo no sabía como consolarlo, sólo acerté a apoyar mi mano sobre su hombro, pero él no pareció notar esta muestra de apoyo y siguió llorando sin consuelo.

Al cabo de un rato levantó su cabeza y me explicó como el día antes había preparado sus herramientas, como había dispuesto su ropa en una silla para que así al día siguiente no tuviera que perder el tiempo, pues no quería demorar ni un segundo la tarea que tenía que llevar a cabo.

-Creo entender porque este oficio nadie lo quiere aunque esté bien pagado y tiene que pasar de padres a hijos como una maldición. Y menos mal que en los veintidós años que tengo es la primera vez, pero deseo de todo corazón que sea la última, y mi mayor deseo es que nunca más nadie tenga que pasar por un trance así. ¿Sabe usted que no he querido casarme? No quiero arriesgarme a tener hijos varones. No quiero que mi hijo tenga que heredar este estigma, por eso prefiero no tenerlos.

Su cara revelaba el sufrimiento que sentía, por eso yo lo dejaba continuar con su relato, veía claramente que lo mejor que podía hacer por él era dejar que se desahogara.

-Cuando al día siguiente llegué hasta el cadalso y vi la cara de los reos, creí que me iba a desmayar, pero claro, sabía que ni esa pequeña satisfacción podía darme. Estaba allí para cumplir con mi deber. Yo era el verdugo de oficio que la Santa Inquisición utilizaba en aquella región en aquel bendito año del Señor de 1675.

Yo no podía zafarme de mi deber, pero lo que nunca he podido entender, lo que más me aterrorizaba era mirar las caras de la gente que acudía a ver el gran espectáculo, que disfrutaba viendo el sufrimiento de sus compatriotas, que eran condenados sólo por sus creencias, y que eran acusados por la envidia de sus vecinos, y quizá algunos hasta fueran familiares de las pobres víctimas, pero allí estaban, gritando, aplaudiendo, aguardando desde varias horas antes para tener el mejor sitio, muchos se llevaban a sus hijos pequeños para que vieran el espectáculo. La mayoría se lo pasaban en grande viendo todo aquello, viendo tanto horror y sufrimiento, lo disfrutaban como el mejor espectáculo del mundo y no podían saber, ni siquiera lo imaginaban, que a mi  todo aquello me causaba terror, me desgarraba por dentro, me enfermaba y no podía ni nunca podría aceptarlo y mucho menos comprenderlo.

Nunca, nunca podré acostumbrarme a este maldito oficio.

 

 

 

Esta entrada fue publicada en El Cuenta cuentos. Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a LE COSTABA DEMASIADO

  1. Asiria dijo:

    Hola de nuevo! Has escrito un relato sobre un tema o mejor una reflexión si acaso adelantada a su tiempo, pero tan solo el sentimiento de la pena de muerte como concepto sin sitio en la sociedad (aunque sienta en casos de maltrato la tentación de aplicarla) Ya que la descripción que haces de la masa, inculta en aquella época en el esperpéntico disfrute de las ejecuciones me recuerda la escena del Titanic cuando botes medio vacíos contemplaban el hundimiento impasibles.
    No progresa tanto el mundo como creemos. Me ha encantado leerte una vez mas.  

  2. Pedro Escudero dijo:

    Tiene que ser terrible encontrarase en esa situación. Pero lo que más me ha fascinado de tu cuento es que las reacciones que tan bien describes en los que asisten a las ejecuciones las podemos encontrar hoy en día. Y no me rtefiero solo en los lugares donde por desgracia todavía existe la pena de muerte, si no simplemente donde se va ah hacer sufrir a laguien.Un saludo,Pedro.

  3. wannea dijo:

    Madre mia lo que me ha costado llegar hasta aquí!!! jajajaja es que empecé por tu comentario en mi espacio y madre mia!!! se nota que te gusta escribir!!! hoy porque no tengo tiempo pero prometo leer todos tus blogs!!! hasta que por fin conseguí llegar a este!!! jajaja Sobre el relato me gusta la forma en la que describes al pobre verdugo, normalmente como dice Klover nos imaginamos que son personas sin sentimientos, pero tú nos demuestras que estaba dispuesto a sacrificar su vida (no teniendo familia) para no dejarle a un supuesto hijo varón su trabajo. Si, me gusta, bessos!!! hasta la semana que viene!!!

  4. Sharon dijo:

    Lo primero ¡bienvenida! 
    Todavía no me había pasado por aqui y no sabes lo que me alegro de haberlo hecho,!
    Una historia muy buena,muy original lo de contarnos la otra cara de la historia, esa en la que nadie piensa…lo que siente el verdugo  ¡Nunca se me habría ocurrido escribir algo así!
    Me encantará leerte Mary 🙂
    Un beso

  5. Mari dijo:

    Gracias por vuestros comentarios y vuestros consejos.
    Como algunos me habési comentado ¿por qué no lo deja? Quería aclarar que, en mi opinión, en aquellos tiempos no era tan fácil dejar un trabajo bien remunerado cuando había tanta miseria. De todas maneras me encanta que me dejeis vuestros consejos y opiniones. Muchas gracias a todos. Besitos

  6. Alejandra dijo:

    El otro punto de vista de una ejecución… Lo que piensa o siente el verdugo… Muy bien pensado… Y si siente eso, porqué no lo dejará??
     
    Me ha gustado mucho…
     
    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores. 

  7. maria jose dijo:

     Verdugo! No me esperaba el final, la verdad, me ha sorprendido un montón.

  8. Sandra dijo:

    Estuve a punto de escribir mi cuento de la misma tematica, pero al final opte por otra cosa. No porque no me gustara la idea, sino porque no la habia sabido llevar. Me alegro de leer algo tan bien escrito y que, en parte, haya compartido contigo… aunque solo sea en mi cabeza.
     
    Un saludo. 

  9. Nofret ♥♥♥♥ dijo:

    Nunca me había puesto en el piel del verdugo, siempre te lo pintan como una persona despiadada y sin sentimientos y la verdad que este cuento me hace reflexionar, ellos también son humanos, sienten y padecen, que horror tener que seguir la tradición de padres a hijos, comprendo que el protagonista de este cuento no quisiera tener hijos, muy bueno el cuento Mary. Besos 

  10. La Cazadora dijo:

    Hola Bona Tarda Mary!
     
    Me encantan los cuentacuentos, leerlos, empaparme en ellos, sentirlos, vivirlos mientras los leo. Esta historia me gusta muchismo , aunque la verdad un poco salvaje en cuanto algunos actos cometidos. Ojala yo algún día tuviera fuerzas y valor para enfrentarme a escribir una maravillosa história como está. Pero poco a poco no tengo prisa para hacerlo. Quiero invitarte a mi morada, un lugar repleto de mágia y muchos sueños que intento repartir a todos los que visiteis mi l\’estatge dels somnis. Petons desde una isla desolada todavia por el fuego. Jasmin
     
    MAI NO ES MASSA TARD PER TORNAR A COMENÇAR, PER SORTIR A BUSCAR EL TEU TRESOR.  

  11. Carabiru dijo:

    Igual que Klover, te digo lo del exceso de Hacer, que como bien dice quizá sea la forma de hablar del chico, quizá sea una forma de resaltar lo nervioso que está, pero que de primeras llama mucho la atención por repetitivo.Del resto, me ha agradado la historia, y contestando a Klover diré que con la Inquisición y en aquellas épocas, no sé hasta que punto uno podría negarse a hacer algo que te mandaban…

  12. Cris dijo:

    Hola Mary!
     
    y no podría simplemente dejarlo?? imagino que para ser verdugo hay que ser una persona fría, que no sufra (o incluso disfrute…que horror…) con la salvajidad que comete…Supongo que habrá algo más que le impide dejarlo.
     
    Un besito! y hasta la próxima!
     
    por cierto…me permites una pequeña crítica? creo que deberias echarle un ojo a todos esos "hacer" y derivados del primer parrafo de lo que dice el prota…quizá sea su forma de hablar y hasta lo hayas hecho a posta…pero sino queda muy repetitivo ^^
     
    Cuidate!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s