Las Trenzas

Viendo el resultado de la encuesta, seguiré escribiendo mis relatos de una sola vez, y los que sean más largos los podréis seguir con la opción de LEER MÁS. Así que aquí vamos con una nueva historia:

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Soy un hombre realista y creo, bueno creía, que siempre había tenido los pies en la tierra, pero después del incidente que me ocurrió hace ya algunos años, ya no estoy tan seguro.

Desde que ocurrieron los hechos no hay ni un solo día en que no deje de pensar en ellos.

Aquellos sucesos me dejaron una profunda impresión. Desde aquel día, me atrevo a decir desdichado día, siento una especie de terror constante, cualquier pequeño sobresalto, cualquier ruido inesperado me hace estremecer.

Esta historia ha permanecido sepultada dentro de mi durante muchos años, nunca antes la había sacado a la luz pero ahora puedo contarlo, pues a mi edad ya no es deshonroso decir que se tiene miedo de los fantasmas.

 

Estaba una mañana paseando por el centro de la ciudad, cuando creí reconocer al hombre que pasó por mi lado, tuve una vacilación momentánea, pero seguí mi camino sin detenerme aún cuando durante todo el día no pude quitarme de la cabeza la sensación de que conocía a aquel hombre.

Pasados dos días de este pequeño incidente salía yo de un establecimiento de antigüedades cuando choqué de frente con un hombre que se disponía a entrar en el mismo.

No miramos a la cara para pedirnos disculpas y fue cuando reconocí al hombre que había visto el otro día.

El me cogió del brazo y me dijo:

-¡Hombre, Juan eres tú!

Yo seguía sin poder ubicarlo en mi memoria.

-¿No me conoces? –Me preguntó— Bueno no es tan extraño que no te acuerdes de mi, a lo largo de todos estos años he cambiado un poco. Soy Lucas.

-¿Lucas? –Le pregunté asombrado— ¿Lucas Santolaya?

-¡Claro, el mismo!

No me extrañó no haberle reconocido, había cambiado no un poco, sino muchísimo. Lucas tenía mi edad, nos habíamos criado juntos en el mismo pueblo, y habíamos sido compañeros de estudio. Luego Lucas se había casado con una chica que conoció después de terminar la carrera y a la que nunca llegué a conocer y se trasladaron a vivir a un chalet en las afueras. Durante algún tiempo habíamos mantenido contacto telefónico y por correspondencia, pero luego mi trabajo me obligó a trasladarme a un país extranjero y perdimos todo el contacto. Pero el no haberlo reconocido no se debía al tiempo que habíamos pasado sin vernos, sino a que realmente él estaba muy cambiado, parecía mucho más mayor que yo, toda su cabeza estaba blanca y andaba encorvado y con la ayuda de un bastón.

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2 respuestas a Las Trenzas

  1. Asiria dijo:

    Hola Mary, te agradezco tu mensaje en el space, mas venía a decirte que estoy en  http://asiria.blogspot.com/ y el space lo tengo casi abandonado, bueno lo miro de vez en cuando como hoy 🙂    pero sigo escribiendo en el blog. Gracias de nuevo, y nuevamente bienvenida a Cuentacuentos!
    Un abrazo

  2. Nofret ♥♥♥♥ dijo:

    BUENÍSIMO MARY.TIENE DE TODO INTRIGA, MISTERIO, SUSPENSE.ME ENCANTO BESOS 

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